diumenge, 10 d’agost de 2014

Perder

La lentitud se apodera de sus acciones. Oye y ve, escucha y mira como el mundo sucede, colgado en una nube tejida por una mente espesa, residuo de lo que un día fue, de lo que otro día pudo ser y de lo que nunca ha sido. Una sombra de un segundo brillante, una presencia constante de la mediocridad adquirida.

La cantidad de errores cometidos sin siquiera ser consciente de su existencia abruma todas sus tardes. Son tantos y tan diversos, tan estúpidos, tan evidentes, que la niebla se encarga de ellos para facilitar su existencia. Con todos y cada uno de los individuos que le rodean, un día tras otro, incumple sistemáticamente las leyes lógicas de la física humana, de un modo tan descarado que casi todos ellos caen en su olvido. Los más insolentes se resisten y le crujen a diario, y les ve, y le hablan, y lo seguirán haciendo mientras respire. Les odia con tanto respeto por tener exceso de razón.

Es solo cuestión de tiempo que el destino se ensañe consigo, le aplaste como a una cucaracha y le devore sin contemplación. Y sin oposición. Rechistar sería una falta de respeto flagrante, una respuesta demasiado pobre a un merecido inapelable.

Ha vivido preparado para contemplar una cura de humildad en toda su grandeza, purificadora, redentora de decisiones débiles, de aprendizajes forzosos. Sentado, sin temerla, listo para un final de disparo inminente, subiendo el volumen para no oírse pensar.

Yellow Brick Road
Angus & Julia Stone
Down the Way (2010)

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